jueves, 14 de agosto de 2008

Mafiosos del narcotráfico






Mafiosos del Narcotráfico




A pesar de los esfuerzos nacionales e internacionales por la erradicación de la producción y comercialización de la droga el tráfico de los alucinógenos en todas sus variedades sigue más vigente que nunca. Su permanencia se debe principalmente a la alta demanda y al buen pago que hacen las grandes países consumidores (Estados Unidos, países de la Unión Europea, algunos asiáticos, entre otros), convirtiéndolo en un negocio redondo.






Quienes en Colombia se lucran de dicha actividad ilícita asumen un papel de dioses terrenales todopoderosos. Debe prevalecer su voluntad siempre. Cambian sus costumbres y no se acuerdan que hace poco tiempo solo eran pequeños jíbaros de barrio sin poder, sin fama y sin fortuna. Hacen derroche y gala de sus cuantiosas ganancias con desespero, como si presintieran que pronto lo mal habido tendrá que irse tan fácil como llegó.









La forma de vestir es particular, pues, todas las prendas deben ser de marca reconocida y colores vistosos muchas veces con grabados brillantes. Los autos deben ser del año, grandes e imponentes; las mujeres entre más voluptuosas y "bellas" muchísimo mejor, hechas en el quirófano y no en la cama, como anotaba Gabo. Las casas y apartamentos deben estar acondicionados con lo último en artículos para su comodidad: equipos de sonido, aire acondicionado, televisores, celulares de última generación. Su seguridad es prodigada por personajes casi salidos de las películas de Al Pacino con gafas oscuras, armados y chaquetas de cuero. Además se pueden encontrar grandes excentricidades como imágenes de santos católicos en cada rincón de sus propiedades, inclusive en el fondo de las piscinas se ha visto al divino niño ahogado entre la codicia y la futilidad. Las ocasiones especiales son celebradas con fiestas grandiosas donde se quiere mostrar el poder recién conseguido. Y tal vez lo más triste sea la forma como se malcrían los herederos de ese infortunio enterrados entre la imposibilidad de atención por parte de los padres y la abundancia excesiva.




De todas maneras directamente al ciudadano común y corriente no le afecta la manera de actuar de estos personajes, siempre y cuando para hacer valer sus pedidos no pasen por encima de los demás. Todo derecho se termina hasta donde empieza el derecho de un semejante. Teniendo en cuenta este principio se garantiza la convivencia pacífica de los asociados en cualquier comunidad. Aunque es difícil hacerlo prevalecer cuando hay tanto armamento disponible para los mafiosos del narcotráfico y quienes no lo son.




Es importante dejar claro que con este artículo no se desea denunciar públicamente unos hechos que son un secreto a voces, sino más bien, hacer un llamado a la tolerancia y la fraternidad que a veces se ven afectadas por los excesos de poder.




POST SCRIPTUM:


Cualquier parecido con la serie "El Cartel de los Sapos" de Canal Caracol no es pura coincidencia, es la realidad.


Imágenes tomadas de Google.