lunes, 24 de noviembre de 2008

Cuando se cierra un ciclo

Para los excompañeros de la Universidad Libre Seccional Pereira...

Genera agradable satisfacción alcanzar las metas propuestas en la vida más cuando han sido producto de gran esfuerzo, es por esto que al final del arduo camino recorrido a través de los años puede gozarse el legítimo orgullo emanado de las múltiples madrugadas, la lectura de libros enteros, el estudio de fenómenos sociales, los exámenes, los talleres y en fin de todas las cargas propias de la vida universitaria.






Cuando apenas empezaba el proceso de pregrado la incertidumbre y la espectativa regía el ámbito de los en ese entonces: primíparos. El cercano reto fue afrontado con el coraje suficiente para que el primer año transcurriera con estupendo nivel académico, sin embargo, simultánea al proceso de aprendizaje crecía la estúpida vanagloria natural en los seres humanos que creen estar saliendo del fango. Poco a poco, la realidad fue rebajando la altivez propia de un magistrado de alta corte hasta el punto en que las conciencias palparan efectivamente la creciente ignorancia descubierta con la aprehensión de nuevos conocimientos.


Todos los condiscípulos de un salón de clase son accidentes inigualables. Digo accidentes porque el hecho de permanecer en una misma aula lo es, sin embargo, ello no va en perjuicio de la simbiosis formada por todos. La intersubjetividad diaria que permite el crecimiento de todos los individuos y alienta la retroalimentación espiritual, intelectual y física.


Hoy, más que nunca debe primar el esfuerzo y la constancia, pues, se cierra un pequeño ciclo preparatorio para la vida, la cual debe ser el verdadero compromiso. Teniendo en cuenta que se debe luchar no solo por una causa individual sino porque también en cabeza de los estudiantes se pone la esperanza y el futuro de las familias de cada quien, del país y del mundo. Adelante compañeros, gracias por sus valiosos aportes y enseñanzas, felicitaciones por el inicio de este nuevo ciclo vital y muchísimos éxitos para cada uno. No lo olviden: para atrás ni para tomar impulso.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Un cantante fuera de serie




Una mezcla singular de humor, sinceridad en sus letras, una voz rara y una pinta aún más extraña hacen del vallecaucano Julián Rodriguez un artista verdaderamente original. Llama la atención que en una sola persona se confundan un sentido social muy profundo y elaborado con la frescura de quien se atreve a usar unos coloridos tenis de tela pintados con los garabatos de -al parecer- un niño y un "peinado" de loco. Tal vez no ha logrado ni logrará ocupar el primer lugar del top ten con sus canciones, pero, con seguridad quien lo escuche quedará muy impactado ya sea para bien o "para mal".




En mi caso, me divirtieron mucho las canciones que escuchaba mientras jugaba una partida de ajedrez con uno de los dibujantes ubicados bajo la sombra de los mangueros que rodean la plaza de Bolívar de Pereira. En aquella ocasión, servían las canciones del juglar para amenizar el arribo de la marcha de los maestros que protestaban por la aprobación de la nueva ley de transferencias. De inmediato, me acerqué a quien manejaba el equipo de sonido y ultimamos los detalles para piratear el "Disco Pirata" y "La Antología de Éxitos en Vivo" de Julián Rodriguez. Cuando piratié -me sonroja decirlo- por segunda vez sus discos para compartirlos con dos compañeras de la universidad ocurrió totalmente lo contrario, pues, tildaron su música de fea y desagradable, me lanzaron miradas que decían "eres un bicho raro por escucharlo" y todavía creo que si no me devolvieron los discos compactos fue por pura compasión.


Ahora esperando ser escuchadas por terceros neutrales que diriman el suscitado conflicto de gustos musicales, reposan en el reproductor ubicado en el costado de este blog algunas de sus canciones sobresalientes, las cuales espero causen un positivo aporte al sentido crítico de quienes las escuchen, éstas son:

1. ¿Será que somos o no?

2. Un Cristo en el escote.

3. Operación bom-bon.

4. Ya llegué.

5. Ponte el freno.

6. Mariela.

7. Todas mis puntas te extrañan.

8. Mi vida sin tú.

9. Canción protesta.

10. Chin chin chin donde está la leche del niño.

11. Ideales de la vida.

12. Cuando te coñocí.

13. Estoy solo.

14. Consumo cuidado.


Así arriesgándome a una posible acción de demanda de Julián por publicar sus canciones sin el pago de derechos de autor, espero el esfuerzo no haya sido en vano y la obra de este grandioso maestro vallecaucano nos derpierte un poco del letargo en que nos tienen sumidos los medios de comunicación.




Visite su divertida página: www.julianrodriguez.net