lunes, 23 de noviembre de 2009

Las estupideces de Bayly


Llegó al canal RCN el payaso que faltaba para llenar su franja de las 11 de la noche: Jaime Bayly. Ya en dos desafortunadas oportunidades me he topado con este singular personaje mientras busco un verdadero buen programa en la pantalla negra ubicada en la cocina de mi casa. Su show se extiende por más de una hora justo antes de la media noche, justo en la hora en que el sueño empieza a aflorar en los ojos de los colombianos y las mentes se hacen más dóciles por la cercanía del merecido descanso diario. Tal vez por esta razón haya caído dos veces en el error de mejorar el rating de tan parcializada radio cadena nacional sintonizando su señal.




Lo cierto del caso es que este si es un espectáculo circense realmente risible, por varia razones:

1. Su conductor y presentador no ahorra esfuerzos para llamar la atención. Sus excentricidades desbordan la ridiculez absoluta y van encaminadas siempre a alimentar sus deseos apremiantes de popularidad. La sensación de que el mundo gira alrededor suyo parece ser una certeza inamovible en su cabeza.

2. Despotrica sin piedad de los personajes que no son de su agrado (Chavez, Piedad Córdoba, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, entre otros), injuriando a cada instante con sátiras infantiles que no atacan a las ideas o situaciones, en cambio si, a las personas. Claro que sus argumentos son tan, pero tan débiles que no representan siquiera un mínimo agravio, pues, sería muy tonto quien se sintiera ofendido con ataques a su sobriedad, estado físico, forma de caminar, expresiones, etc.

3. A falta de un payaso, dos. Los comentarios de este preparado pero ireverente cuasi periodista y cuasi escritor peruano, son apoyados con videos de los deschavetados discursos de Hugo Chavez Frías y sus demás personajes de comedia. De esta manera ya son dos los charlatanes que interactúan en la pantalla de los televisores de los hogares colombianos.

4. Se convierte en un demagogo al querer agradar, al que el cree, es el grueso del pueblo colombiano que apoya a Alvaró Uribe Vélez, actual (ojalá no por mucho tiempo) presidente de la República. Así, desconoce que no todos nos dejamos llevar por la virtuosa careta del Presidente y que no todos nos comemos el cuento de fantasía que nuestro glorioso redentor nacional nos inyecta en sus consejos comunales y sus pronunciamientos diplomáticos.

Espero con lo anterior no haber contribuido al crecimiento de los televidentes de tan futil programa, sin embargo si fuera así, posaré esta noche tranquilo mi cabeza sobre la almohada al saber que he brindado a los nuevos espectadores de su show una hora a la semana de verdadera diversión. No creo equivocarme al afirmar que será este momento de esparcimiento casi de tan buena calidad como el del show de la señorita Laura.