viernes, 4 de diciembre de 2009

Navidad de los pobres...¿qué feliz navidad?

La otra noche, a dos casas de mi casa, estaba un vagabundo organizando su árbol de navidad. Una a una desamarraba las polvorientas ramitas verdes y las introducía en el tronco principal. En pocos minutos culminó su tarea, obteniendo como recompensa un escueto pino navideño que invitaba a ser adornado con las multicolores bagatelas propias de ésta temporada decembrina.



A pesar del esfuerzo de aquel anciano, ese árbol de segunda mano, no expedía el calor ni la energía especial que suelen brindar sus pares ubicados en los hogares bien constituídos. Tal vez los adjetivos: familiar, ameno, fresco, frondoso, reconfortable, vistoso, grande, bonito, espectacular, agradable, iluminado, no podrían ser adjudicados correctamente a aquel artificio plástico, sin embargo, tenía las características suficientes para mitigar la soledad de este personaje en el transcurso de las actuales fiestas de fin de año. Porque cuando la austeridad es compañera permanente las pequeñas cosas bastan para alegrar un poco la existencia.


FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2010.