miércoles, 27 de mayo de 2009

Dios y el alma

Para escuchar la canción haga click en la nota musical verde del reproductor en el lado izquierdo de ésta página.

Letra: Rafael Pombo.

Intérprete: Lucía Pulido.

Esta es el alma, no hay duda...



DIOS Y EL ALMA

(Para un certamen de niños en Geografía).

Señores: ¿Podrán ustedes
Decirme qué cosa es esa
Que todos llamamos alma
Sin que nadie hasta la fecha
Haya podido explicarla,
Y menos tocarla y verla?
-Ustedes se quedan mudos,
Ustedes no me contestan;
Pues yo me contestaré
Si ustedes me dan licencia.

El alma es un pajarito
Que sin tener alas vuela,
Que sin tener ojos mira,
Que sin patas mide y cuenta;
Y sin que nadie lo toque
Ni lo vea -ni se mueva
El mismo, de donde se halla,
- Le da la vuelta a la tierra.
Ya, como al trompo el cordel,
La envuelve a diestra y siniestra;
Ya, cual trompo en el espacio
Veloz girando os la enseña.
¿Queréis, señores, oír
La explicación o la prueba
De esto que parece absurdo?
-La Geografía la encierra
Pues yo, sin haber salido
De este escondrijo de América,
Gracias a la Geografía
He andado por dondequiera;
Les doy a ustedes razón
Desde la Australia hasta Suecia,
De Canadá a Patagonia,
De Kamtschatka a Santa Helena;
Conozco todos los ríos,
Islas, montes, cordilleras,
Puertos, lagos, mares, golfos,
Archipiélagos, etcétera;
Y puedo pasar de un salto
A París, Lima o Venecia
Y el Océano atravesar
Sin vapor, vela o barqueta,
Y esto sin salir de aquí
Ni gastar una peseta,
Ni empolvarme en el Sahara
Ni helarme en la Nueva Zembla;
Ni Ser como San Cristóbal,
De cuatro varas de piernas,
Ni hacer más que una intención
Y ¡zas! ya estoy dondequiera.
Y como mi cuerpo no es
Quien hace gracias tan buenas,
Quien vuela sin tener alas
Ya a un tiempo mismo se encuentra
Aquí y en cualquier parte,
Infiero que el alma es ésta.

Y así da la Geografía
Una prueba muy completa
De que no es materia el alma
Y que a su Dios se asemeja.
Y así con sólo pensarlo
Creó el Señor cielo y tierra,
Y en todas partes está
Aunque el mortal no lo vea.

martes, 26 de mayo de 2009

Modelo alfabético

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Letra: Rafael Pombo.

Intérprete: Carlos Vives.

El modelo de vida...


¿Quieres ser hombre completo,
hombre a prueba de alfabeto?

-Sé amable, activo, aseado,
bondadoso y bienhablado,
claro, mas cauto en confianzas,
sordo a chismes, parco en chanzas,
libre en digna dependencia
del deber y la conciencia;
experto en algo especial,
franco, fiel, firme, formal,
grato, generoso, humano,
buen hijo, esposo y hermano,
ejemplo a la ingenua infancia;
justo, jovial, sin jactancia;
gentil en serios hechizos,
no en modas, polkas y rizos;
leal a la ley, laborioso,
modesto, no malicioso,
natural, noble en tu modo;
con orden y objeto en todo.

Paciente y perseverante
(primer prenda del triunfante);
patriota puro y pacífico;
puntual, no en parla prolífico
ni Quijote o quejumbroso.

Sé realmente religioso
sin superstición salvaje,
sobrio en juicio, en boca, en traje;
servicial, muy tolerante,
útil, veraz, vigilante,
valiente, no vengativo,
ni un Yo-ísta repulsivo.

Sé exacto como un reloj,
nunca zángano, ni zafio;
sé otro Washington, si hay dos;
y haz que diga tu epitafio
honró a padres, patria y Dios.


domingo, 17 de mayo de 2009

El robanidos

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Letra: Rafael Pombo.

Música: Fonseca.

Para mí que no la conocía, ésta obra es un grandioso descubrimiento con una hermosa enseñanza:

"Cada dolor que causamos

justo es que se vuelva nuestro

nadie debe divertirse

con los dolores ajenos"


Espero la disfruten.



Los pajarillos robados
Penan mucho y mueren luego,
Y es un crimen que a los bosques
De tanto cantor privemos

De tanto trino y murmullo,
Alegría de los vientos,
Niños del fresco arbolado,
Serenatas de los cielos.

Robóse Macario un nido,
Con cuatro implumes polluelos,
Y llevóselo a su casa
Dando brincos de contento;

Mas ¡ay! esa misma noche
Se los comió el gato negro,
Y él puso el grito en las nubes
De angustia y cólera lleno.

-¡Cállate! la madre díjole;
¿Por qué tales aspavientos
Si el gato no hizo otra cosa
Que lo que te ha visto haciendo?

Y antes más cruel tú fuiste
Que ese irracional, respecto
A los inocentes padres
De esos pajarillos tiernos.

Por tu propio dolor juzga
Del dolor y del despecho
De su madre, que irá loca
Buscándolos y gimiendo.

Cada dolor que causamos
Justo es que se vuelva nuestro,
Nadie debe divertirse
Con los dolores ajenos.

Tía pasitrote

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Letra: Rafael Pombo.

Intérprete: Ilona.




Tía Pasitrote
Salió con Mita
Y en el cogote
Va la chiquita.

Toda la gente
Soltó la risa
Y ella les dijo:
"Voy muy de prisa;

"Ríanse ustedes;
"Yo también río".
Y doña Gata
Les hizo "Muío".

Compró zapatos
Para Madama,
Pero a su vuelta
La encontró en cama.

Le dio una fruta,
Le dio una flor,
Y al punto Mita
Cogió un tambor;

Y con más garbo
Que un capitán,
Dio un gran redoble
¡Ra-ca-ta-plán!

Tía Pasitrote
Fue a comprar
leche Y le dijeron
"Que le aproveche".

Buscando a Mita
Volvió corriendo
Y a la chiquita
La halló cosiendo,

Quieta y juiciosa
Como un muchacho
Ensartando hebras
De su mostacho.
Salió a comprarle
Capa o capote
Y unas navajas
Para el bigote;

Pero al retorno
La halló traviesa
Patas arriba
Sobre una mesa.

Le dio a la tía
La pataleta,
Mas volvió en sí
Con la trompeta.

Llegó la tía
Tan boquiabierta
Que no cabía
Por esa puerta.

Dio un paso en falso,
Móndase un codo,
Y al suelo vino
Con silla y todo.

Entonces grita
"¡Ay ay! ¡ay! ¡ao!"
Y la Michita
Dijo "¡Miaao!!"

Salió a comprarle
La mejor pluma,
Pagó por ella
Cuantiosa suma;

Volvió a la casa
Como clueca,
Y halló a la niña
Con su muñeca,

Un ratoncito,
¡Pobre ratón!
Que atormentaba
Sin compasión.

Salió a traerle
Una gorrita,
Pero al regreso
No encontró a Mita.

Dio muchas vueltas
Busca que busca,
Y atrapó al cabo
A aquella chusca,

Con un mosquete
De dos cañones,
Pólvora y balas
Y municiones.

Salió de nuevo
Tía Pasitrote
Con sus cachetes
Y su garrote.

Volvió muy pronto
Hecha una fiesta,
Con una silla
Para la siesta,

Y encontró a Mita
Lavando ropa
Y mojadita
Como una sopa.

martes, 5 de mayo de 2009

Los falsos moralismos y la tentación


"La más frágil de las fragilidades es la virtud que no ha pasado por la prueba de fuego."


"El hombre que corrompió a Hadleyburg" del estadounidense Samuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain, es una novela corta, como para leer mientras se hace fila en el banco. De hecho, este fue el motivo por el cual pude disfrutar de este entretenido relato.



Transcribo un resúmen para mejor ilustración sobre su contenido:


"Los habitantes de Hadleyburg presumen de su honradez como única en su país pero, a cambio, son avaros, desconfiados y antipáticos. Un desprevenido forastero, inocente depositario de tan odiosas cualidades decide en venganza por el tratamiento recibido, y con el fin de desenmascarar la doble moral y falsa virtud del pueblo, tender una trampa: deja un saco repleto de monedas de oro como recompensa a un presunto buen hombre que hace mucho ayudara a un pobre diablo. En el saco hay una nota que, a manera de testamento, contiene en sobre cerrado las palabras claves que sólo conoce quien las pronunció en tan insólita ocasión y que identifica al beneficiario del dinero. Al interior de las más reconocidas familias la tentación cunde, las perversas mentes maquinan y la virtud se desmorona en el intento de engañar a todo el mundo y obtener tan anhelada recompensa."


Siempre estamos prestos a señalar a cualquier persona que ose quebrantar los parámetros de las normas morales establecidas en nuestra sociedad, pero, cuando lo hacemos no advertimos que al mismo tiempo tres de nuestros dedos nos apuntan. Es fácil observar las situaciones desde un punto neutral (libre de apasionamientos) y calificarlas de buenas o malas, bonitas o feas, justas o injustas, morales o inmorales. Sin embargo, al llegarnos el turno de estar inmersos en coyuntura tal, la razón no alcanza a atemperar la efervescencia de la sangre en las venas, ni a encausar el "desviado" curso del libre albedrío. Para probar mis afirmaciones, solo bastará poner en frente de mojigatos y remilgados una gran bolsa testa con monedas de oro para así ver si no caen en su deliciosa tentación.


La pobre viejecita

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Letra: Rafael Pombo.

Intérpretes: Guillermo Vives y Carlos Vives.

Plagio evidente o una extraña coincidencia: leyendo hace algún tiempo la novela "Tiempos difíciles" de Charles Dickens, encontré en su página 25 la siguiente cita:

Era un viejecita ochentona.
¿Qué creéis que hizo la bribona?
Se mantenía de carne y ron; ron y carne eran
siempre su ración,
y aun con eso, la vieja, a los ochenta,
siempre estaba quejosa y descontenta.

Dice el escritor inglés que es la moraleja de una fábula que se le contaba a los niños. Difícil tarea la de establecer si realmente hubo algún tipo de plagio entre alguno de estos escritores contemporáneos (Pombo y Dickens) , o simplemente es una coincidencia de ideas similares en distintas partes del mundo, que bien pudo producirse. Queda planteada la inquietud. Por ahora, espero disfruten la versión colombiana...



Érase una viejecita
sin nadita que comer
sino carnes, frutas, dulces,
tortas, huevos, pan y pez.

Bebía caldo, chocolate,
leche, vino, té y café,
y la pobre no encontraba
qué comer ni qué beber.

Y esta vieja no tenía
ni un ranchito en que vivir
fuera de una casa grande
con su huerta y su jardín.

Nadie, nadie la cuidaba,
sino Andrés y Juan Gil,
y ocho criados y dos pajes
de librea y corbatín.

Nunca tuvo en qué sentarse
sino sillas y sofás
con banquitos y cojines
y resorte al espaldar.

Ni otra cama que una grande
más dorada que un altar,
con colchón de blanda pluma,
mucha seda y mucho olán.

Y esta pobre viejecita
cada año, hasta su fin,
tuvo un año más de vieja
y uno menos que vivir.

Y al mirarse en el espejo
la espantaba siempre allí
otra vieja de antiparras,
papalina y peluquín.

Y esta pobre viejecita
no tenía que vestir
sino trajes de mil cortes
y de telas mil y mil.

Y a no ser por sus zapatos,
chanclas, botas y escarpín,
descalcita por el suelo
anduviera la infeliz.

Apetito nunca tuvo
acabando de comer,
ni gozó salud completa
cuando no se hallaba bien.

Se murió del mal de arrugas,
ya encorvada como un tres,
y jamás volvió a quejarse
ni de hambre ni de sed.

Y esta pobre viejecita
al morir no dejó más
que onzas, joyas, tierras, casas,
ocho gatos y un turpial.

Duerma en paz, y Dios permita
que logremos disfrutar
las pobrezas de esa pobre
y morir del mismo mal.

Juan Matachín

Para escuchar la canción haga click en la nota musical verde del reproductor en el lado izquierdo de ésta página.

Letra: Rafael Pombo.

Intérprete: Julio Nava.

Actitud típica de militar la de Juan Matachín...




¡Mírenle la estampa!
parece un ratón
que han cogido en trampa
con ese morrión.


Fusil, cartuchera,
tambor y morral,
tiene cuanto quiera
nuestro general.


Las moscas se espantan
así que lo ven,
y él mismo al mirarse
se asusta también.

Y a todos advierte
con lengua y clarín
"¡ay de aquel que insulte
a Juan Matachín!"